España tiene un gran potencial en producción forestal (tasa de extracción 39-43%), actualmente de las más bajas de la Unión Europea (66%). Esta actividad es una herramienta fundamental contra la despoblación rural
- España cuenta con un total de 28 millones de hectáreas de territorio forestal, el 70% de propiedad privada
- La cifra de negocio supera los 25.000 millones de euros y una contribución al PIB del 0,6% (2019)
- El sector genera más de 65.000 puestos de trabajo anuales directos, según ASEMFO
- España posee un volumen maderable de casi 1.140 millones de m³ con corteza, con un crecimiento anual que supera los 47 millones de m³ y un consumo de 32 Mm3/año
- COSE es la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España que aglutina todas las asociaciones forestales del país.
Madrid, 20 de marzo de 2026 – En el marco del Día Internacional de los Bosques, que este año pone el foco en la “Economía Forestal”, los datos nacionales reflejan el papel estratégico de los montes no solo como protectores del medio ambiente, sino como motores de riqueza y empleo rural. España, que cuenta con 28 millones de hectáreas de territorio forestal (el 55,8% de su superficie terrestre y el 70% de propiedad privada), se posiciona como una potencia clave en la bioeconomía circular europea. COSE subraya la importancia de una gestión forestal activa como única forma de garantizar la persistencia de estos recursos, mejorando la resiliencia de los montes ante el cambio climático y evitando su abandono. En este sentido, la confederación destaca que «conservar es gestionar activamente». El objetivo es transformar la percepción social de los montes, que deben dejar de verse como un problema —especialmente por la amenaza de los incendios— para ser percibidos como una solución económica y ambiental que proporciona materias primas como fuente de riqueza económica y forestal y servicios ecosistémicos esenciales, como el almacenamiento de carbono y la regulación del ciclo del agua.
Impacto en el Producto Interior Bruto (PIB)
El sector forestal español, integrado por la selvicultura, la industria de la madera, el corcho y la industria del papel, registró en 2019 una cifra de negocio de 23.410 millones de euros. Esta actividad genera un Valor Añadido Bruto (VAB) de casi 7.100 millones de euros, lo que representa una contribución directa al PIB nacional del 0,6%. La Estrategia Forestal Española horizonte 2050 se ha marcado como meta ambiciosa elevar esta contribución hasta alcanzar, al menos, el 1% del PIB para mediados de siglo (Fuente MITECO).
Generación de empleo y reto demográfico
La economía forestal es una herramienta fundamental contra la despoblación rural. Según los registros de la Asociación Nacional de Empresas Forestales (ASEMFO), el sector genera más de 65.568 puestos de trabajo anuales directos (sumando personal cualificado y peones), superando ampliamente las metas de planificación anteriores. Este «empleo verde» es vital para asentar población en zonas rurales de baja densidad, donde la gestión sostenible de los recursos es la principal actividad económica.
Diversidad de negocios: madera y mucho más
El modelo productivo forestal español destaca por su multifuncionalidad, dividiéndose en dos grandes áreas: madereros y no madereros.
- Productos Forestales Madereros (PFM)
España posee un volumen maderable de casi 1.140 millones de m³ con corteza, con un crecimiento anual que supera los 47 millones de m³ y un consumo anual de 32 Mm3/año
- Especies Dominantes: El sector maderero está altamente concentrado. Solo cuatro especies aportan el 88% del volumen total de los aprovechamientos nacionales:
- Eucalipto (Eucalyptus spp.): 39% de la producción total.
- Pino radiata: 26% de la producción.
- Pino pinaster: 16% de la producción.
- Pino silvestre: 7% de la producción.
- Balance Crecimiento-Extracción: Existe un gran potencial de mejora, ya que la tasa de extracción (39-43%) es de las más bajas de la Unión Europea (donde la media es del 66%). Esto significa que en España se corta mucha menos madera de la que crece anualmente.
- Distribución Regional y Propiedad: El 70% de la madera se extrae de la cornisa cantábrica, destacando especialmente Galicia, que concentra el 54% de las cortas nacionales. Además, el 87% de los aprovechamientos madereros se producen en montes de titularidad privada.
- Biomasa y Leñas: El uso de biomasa forestal para energía renovable es una alternativa en auge con 134 plantas de producción de biocombustibles operativas (astillas y pellets). Por su parte, la extracción tradicional de leñas se sitúa en torno a 1,4 millones de toneladas anuales, procedentes en un 70% de especies de frondosas como las encinas y robles (Quercus).
- En 2019 se cortaron 18 millones de metros cúbicos de madera, destinados principalmente a industrias de aserrío, tableros y pasta de papel. El Eucalipto (39%) y el Pino radiata (26%) lideran la producción, seguidos del pino pinaster y el pino silvestre.
- Productos Forestales No Madereros (PFNM)
Estos recursos son esenciales para la bioeconomía y la diversificación de rentas en el medio rural, aunque a menudo sufren de falta de estadísticas oficiales precisas.
- Corcho: España es el segundo productor mundial de corcho. Es un recurso estratégico con aplicaciones en el sector del tapón, pero también en construcción, automoción y aeronáutica.
- Resina: Tras décadas de declive, la actividad resinera se ha reactivado notablemente desde 2010. Es fundamental en la industria química y cosmética, y se concentra principalmente en los pinares de Pinus pinaster de Castilla y León.
- Micología (Setas y Trufas): España cuenta con una enorme riqueza micológica (níscalos, boletus, setas de cardo, etc.). Destaca especialmente el cultivo de trufa negra en plantaciones de encinas micorrizadas, un sector altamente tecnificado que produce productos de muy alto valor añadido.
- Frutos Forestales:
- Castaña: Procede principalmente de los castañares del norte y noroeste.
- Piñón: Extraído del Pinus pinea. Ambos sectores enfrentan retos por la competencia de productos foráneos y la necesidad de mejorar la transparencia de sus mercados.
- Plantas Aromáticas y Melíferas: Existe una oferta potencial amplísima de plantas medicinales, condimentarias y aromáticas que están favoreciendo la creación de nuevos cultivos tecnificados como fuente de «empleo verde».
Servicios ecosistémicos
Los servicios ecosistémicos son fundamentales para la economía forestal española, ya que representan beneficios que los montes proporcionan a la sociedad y que van mucho más allá de la mera extracción de madera. Estos servicios incluyen la regulación del ciclo del agua, la conservación de la biodiversidad, la protección de los suelos contra la erosión y la lucha contra la desertificación, además de ser una fuente de riqueza económica que persigue en la actualidad su integración en los mercados.
- Valoración económica y «fallos de mercado»
- Insuficiencia en las estadísticas actuales: Aunque el sector forestal aporta actualmente cerca del 0,6% al PIB nacional (principalmente por la industria de la madera, el corcho y el papel), esta cifra no refleja el valor real de los montes, ya que las estadísticas carecen de indicadores que cuantifiquen el conjunto de los servicios ecosistémicos.
- Internalización de beneficios: Uno de los objetivos para el año 2050 del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Democrático es internalizar en la contabilidad de los montes conceptos como la producción de agua de calidad, el almacenamiento de carbono, el paisaje y el ocio.
- Corrección del mercado: Se busca corregir el «fallo de mercado» actual, donde el coste de la gestión forestal solo se cubre con los ingresos por productos directos, ignorando las externalidades positivas que benefician a toda la ciudadanía.
- El Carbono como activo económico
- Mitigación del cambio climático: Los bosques son el principal sumidero natural de carbono gestionable, y su capacidad de absorción es una pieza clave para alcanzar la neutralidad climática en 2050.
- Metas de absorción: La estrategia prevé incrementar la capacidad de sumidero en 7,04 MtCO2eq mediante repoblaciones y 4,34 MtCO2eq mediante el fomento de la gestión forestal activa.
- Incentivos privados: Herramientas como el Registro de Huella de Carbono permiten canalizar la inversión privada hacia proyectos forestales que compensan emisiones, convirtiendo la fijación de carbono en un motor de financiación para el sector.
- Gestión del agua y protección del suelo
- Función reguladora: La cobertura forestal es esencial para la provisión de agua de calidad y la reducción de riesgos de inundaciones.
- Ahorro de costes: La restauración hidrológico-forestal previene procesos erosivos que podrían causar graves daños económicos en infraestructuras y poblaciones rurales.
- Pago por Servicios Ambientales (PSA) e Inversión
- Mecanismos de compensación: La Estrategia 2050 impulsa el desarrollo de fórmulas de Pago por Servicios Ambientales (PSA) y estrategias de custodia del territorio para retribuir a los propietarios por los servicios que sus montes prestan a la sociedad.
- Fomento de la inversión privada: Se pretende que estos esquemas atraigan capital privado hacia la gestión forestal sostenible, especialmente en montes con baja rentabilidad maderera.
- Papel de las empresas forestales: Empresas como las asociadas a ASEMFO son piezas clave para ejecutar técnicamente estas inversiones en sostenibilidad y estrategias ESG (ambientales, sociales y de gobernanza).
- Turismo y Ocio
- Dinamización rural: El uso recreativo y el turismo de naturaleza tienen una valoración social creciente y son instrumentos importantes para la revitalización del medio rural frente al reto demográfico.
- Salud y bienestar: Se reconoce que el paisaje forestal genera beneficios directos para la salud mental y el bienestar de los ciudadanos, lo cual incrementa el valor social de los espacios gestionados.
