- Representantes de los propietarios forestales de todas las comunidades autónomas se reunieron los días 4 y 5 de junio
- En el encuentro se ha tratado del asociacionismo como la clave para solucionar el abandono y dispersión de los montes y una respuesta a la vertebración del territorio
- El día 5 se organizó una visita a un monte alcornocal privado en Tordera para ver los avances en la actividad de descorche. Girona es una de las provincias de España con más alcornocales
- La Confederación valorará la entrada de tres nuevos miembros ubicados en la Comunidades de Extremadura, Asturias y Andalucía, consolidando una entidad que sigue viva
Girona, 5 de junio de 2026. La Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España (COSE) celebró los días 4 y 5 de junio su Asamblea General, en la que el sector analizó los retos de la gestión forestal sostenible para mantener la biodiversidad, productividad y capacidad de regeneración de los bosques, de modo que puedan cumplir sus funciones ecológicas, económicas y sociales. En concreto, los propietarios forestales trataron sobre la importancia del asociacionismo forestal para solucionar la dispersión actual y lograr una red que estructure el monte, dando respuesta al abandono y a la dispersión, vertebrando el territorio y permitiendo una gestión forestal.
“Con estas tres cosas -afirmaron- la gestión viene sola. “ES fundamental -dijo el presidente Francisco Carreño” que los propietarios se unan en un proyecto común. Y en este sentido COSE tiene un papel fundamental para poner en contacto a los propietarios de las masas forestales y asesorarles en el proceso.
ASOCIACIONISMO E INCENDIOS FORESTALES
Además, el asociacionismo es una de las herramientas más eficaces para prevenir incendios forestales porque permite superar uno de los principales problemas de la propiedad forestal española: su enorme fragmentación. En España existen millones de hectáreas forestales repartidas entre cientos de miles de propietarios, muchos de ellos con pequeñas parcelas y recursos limitados para gestionar individualmente sus montes. A través de las asociaciones forestales es posible coordinar actuaciones, compartir conocimientos, acceder a asesoramiento técnico especializado y ejecutar proyectos de prevención a una escala territorial mucho más eficaz. El fuego no entiende de límites de propiedad, por lo que la prevención tampoco puede abordarse de forma aislada parcela a parcela.
ASOCIACIONISMO Y TRATAMIENTOS SELVÍCOLAS
Además, las asociaciones forestales facilitan la puesta en marcha de iniciativas colectivas de gestión, como tratamientos selvícolas, aprovechamientos conjuntos de biomasa, agrupaciones de propietarios, proyectos de pastoreo preventivo o la creación de áreas estratégicas de gestión para la defensa frente a incendios. También actúan como interlocutores ante las administraciones, canalizando ayudas, simplificando trámites y trasladando las necesidades reales del territorio. Allí donde existe una propiedad organizada, existe una mayor capacidad para planificar, invertir y actuar de forma preventiva.
ASOCIACIONISMO Y FUNCIÓN SOCIAL
El asociacionismo también cumple una función social fundamental. Ayuda a mantener vivo el vínculo entre los propietarios y sus montes, especialmente en zonas afectadas por la despoblación y el envejecimiento. Muchas veces, la pertenencia a una asociación es el elemento que evita el abandono definitivo de una finca forestal, proporcionando información, apoyo y motivación para seguir gestionándola. En este sentido, las asociaciones contribuyen a mantener una red de personas comprometidas con el territorio que actúan como vigilantes, conocedores y cuidadores del monte.
ASOCIACIONSIMO Y PREVENCIÓN
Por último, el asociacionismo forestal es una herramienta clave para impulsar la cultura de la prevención. Las asociaciones desempeñan una importante labor de divulgación y formación, acercando a propietarios y ciudadanos conceptos como la gestión forestal sostenible, la selvicultura preventiva, el aprovechamiento de los recursos forestales o la adaptación de los bosques al cambio climático. En un contexto en el que los incendios son cada vez más intensos y complejos, la organización colectiva de los propietarios no es solo una cuestión de representación sectorial: es una auténtica infraestructura social de prevención y resiliencia frente al fuego.
En definitiva, los incendios forestales se combaten con medios de extinción, pero se previenen con gestión, y la gestión es mucho más eficaz cuando los propietarios se organizan, cooperan y actúan de forma conjunta sobre el territorio.
NUEVOS SOCIOS
Otro de los temas que se trataron fue la apertura de la Confederación a nuevos socios. En este caso asociaciones de Extremadura, Asturias y Andalucía. Una muestra de que la organización sigue viva y los propietarios forestales encuentran en ella una respuesta a sus demandas.
A la asamblea asisten representantes de las asociaciones de selvicultores de todas las comunidades autónomas que forman parte de la Confederación. La Asamblea General se celebra de forma rotatoria, y en esta ocasión se ha optado por Girona, cuyo anfitrión ha sido el Consorci Forestal de Catalunya.
VISITA A UN MONTE ALCORNOCAL PRIVADO
En el marco del encuentro, el día 5 se ha realizado una visita a un monte alcornocal privado con el fin de conocer de cerca la gestión forestal de la masa y las actuaciones necesarias para la saca de corcho.
Los alcornocales en la provincia de Gerona son un ecosistema vital. Con más de 38 millones de ejemplares, es una de las provincias con más alcornoques de España. Su relevancia destaca en tres áreas fundamentales: la industria corchera, la ecología y la economía local.
Gerona es el epicentro histórico de la extracción de corcho en Cataluña. Esta actividad, concentrada principalmente en el macizo de Les Gavarres, es la base de una industria de gran prestigio internacional. El corcho extraído es utilizado principalmente por la industria vinícola para crear tapones naturales de alta calidad.
Los bosques de alcornoques son ecosistemas altamente especializados que solo se encuentran en siete países del mundo. Su presencia es crucial para: la biodiversidad, sostenibilidad y como cortafuegos naturales: La corteza gruesa del alcornoque hace que estos árboles sean altamente resistentes a los incendios forestales, protegiendo así el entorno.
La explotación sostenible del corcho genera importantes ingresos para las zonas rurales de Gerona, manteniendo vivos oficios tradicionales y evitando la despoblación. Además, el paisaje de los alcornocales es un gran atractivo para el turismo responsable y sostenible de la región.
