COSE no falta a su cita anual con GENERA

La Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España (COSE), integrada en la Unión por la Biomasa, ha participado esta semana en una conferencia técnica sobre “La Biomasa en la Economía Circular”, celebrada en GENERA -Feria Internacional de Energía y Medio Ambiente-, defendiendo el uso de la biomasa forestal con fines energéticos y su contribución a la economía circular.

 

UN RECURSO DESAPROVECHADO

El 67% de la superficie forestal española es de propiedad privada, en un país donde más de la mitad de su suelo (54%) es forestal, del cual un 37% está arbolado. España es el tercer país del ranking europeo en superficie arbolada. Con un ritmo de crecimiento anual en torno al 2,19%; muy superior al de la media europea, que es del 0,1%. “Aun así, teniendo este gran potencial, con un incremento constante tanto de volumen como de superficie, nuestra tasa de extracción es sólo del 41%, mientras que en Europa es del 69%”, informó a sus oyentes Patricia Gómez Agrela, gerente de COSE.

“Nos dejamos en el monte un magnífico recurso, que podríamos valorizar como biomasa forestal para aprovechamiento energético -apostilló-. Hay capacidad de aumentar la producción, sin sobrepasar la capacidad del bosque ni riesgo de agotar el recurso, bajo rigurosos criterios de sostenibilidad”.

 

EL SELVICULTOR, FIGURA CLAVE PARA PRESERVAR EL MONTE

Los propietarios forestales a través del movimiento asociativo trabajan día a día para poner en valor los recursos que tiene el monte, que son muchos, y entre ellos la biomasa forestal. Esta labor, desconocida para gran parte de la sociedad, sirve para tener masas forestales gestionadas con el fin de alcanzar su mantenimiento y potenciar el efecto sumidero, evitando el deterioro progresivo que conlleva el abandono.

Antes, durante y después de la extracción de biomasa en un pinar de Radiata.

 

“No se corta madera, y es una necesidad para los montes y para los entornos rurales, por los beneficios ambientales y económicos que comportaría. Es una oportunidad que estamos perdiendo”, advirtió Patricia Gómez en GENERA.

 

LA BIOMASA FORESTAL EN ESPAÑA

España es uno de los últimos países de la Unión Europea en consumo de biomasa per cápita, con sólo 0,103 tep/hab*. Finlandia tiene un consumo de 1,435 tep/hab.

(* Toneladas equivalentes en Petróleo, por Habitante)

A lo largo de las últimas décadas en España se ha producido un aumento de las existencias maderables medias por hectárea arbolada que no se corresponde con el estancamiento de la producción, lo que pone de manifiesto un nivel de aprovechamiento forestal inferior a su potencial; aproximadamente entre 30-40 Mm3 de madera y biomasa se quedan anualmente sin aprovechamiento.

Como las extracciones son inferiores al crecimiento anual, esto conlleva la acumulación de existencias en el monte que no se están valorizando, con la consiguiente pérdida de riqueza y disminución del estado óptimo de las masas forestales. Así como un incremento en el riesgo de incendio y en la gravedad de los mismos.

 

 

En España apenas se aprovechan 6 Mt de biomasa anualmente, entre subproductos de la industria, leñas y biomasa directamente producida, de los más de 12 Mt que podrían usarse para fines energéticos:

  • Se podrían crear 6.000 empleos (cada 1.000t se genera 1 empleo)
  • Se podría eliminar un material peligroso para evitar los incendios forestales
  • A nivel fiscal, esta actividad generaría a la Hacienda Pública, al menos, 16,5 M€ en cotizaciones a la Seguridad Social y otros 18 M€ en concepto de IVA, además de producir beneficios en términos de IRPF y en concepto de disminución de gastos por desempleo, ya que la gestión forestal es intensiva en mano de obra.
  • Además habría que calcular el ahorro en extinción de incendios al disminuir la carga combustible de los montes

 

CASO PILOTO: PLANTA DE BIOMASA DE ANSÓ

Patricia Gómez ilustró sus argumentos con un caso piloto de producción de bioenergía con biomasa forestal en el pirineo oscense, basado en un estudio de “métodos de valoración de bienes forestales a través de la planta de biomasa de Ansó (Huesca)” del profesor de economía forestal de la ETSI Montes-UPM-Madrid, D. Sigfredo Ortuño, cuyo análisis de la rentabilidad económica se ha hecho a través de un modelo de gestión integral del monte.

 

 

La valoración forestal es una herramienta fundamental a la hora de tomar decisiones relativas a la gestión del proyecto de la planta de biomasa. Existen unos métodos específicos para realizar dicha valoración:

  • valorar la biomasa en pie para establecer el pago a los propietarios de los montes.
  • valorar el precio de la superficie forestal y, en su caso, el valor de la biomasa como vuelo forestal.
  • valorar los rodales y montes para justificar la inversión financiera y avalar los créditos.

Existen algunos aspectos que complican realizar el cálculo, como la elevada duración de los turnos, lo que supone riesgo, incertidumbre sobre los flujos de caja y dificultad para fijar el tipo de interés aplicable. La producción de biomasa, al reducir los turnos de explotación, reduce estos problemas. Además, en el monte, los aprovechamientos se planifican anualmente, con lo cual es posible conocer el valor aproximado de mercado de los productos que se extraen de él.

Entendiendo siempre la complejidad y necesidad de compatibilidad de la producción del monte, su variedad de funciones y servicios: Madera, Frutos, Pastos, Hongos, Leña, Bienes Ambientales, Caza, etc.

En este proyecto piloto, en los trabajos previos a la puesta en marcha de la planta, se ha extraído biomasa en parcelas tipo de unas 95 has., con un coste medio de 56€/TM de astilla, incluido el pago a los propietarios de los montes, y una tasa interna de rendimiento (TIR) en torno al 12-14%; superior a las registradas en modelos de explotación de energía eólica o solar. “Se ha demostrado la viabilidad económica de este tipo de instalaciones y de la gestión integral de la biomasa forestal -concluyó Patricia Gómez Agrela-. El cuidado de la masa forestal y el aprovechamiento integral de los tratamientos, tanto de la materia obtenida directamente como de los restos provenientes de labores selvícolas (fajas auxiliares, clareos,…), representa un claro ejemplo de economía circular. La clave de la viabilidad del proyecto está precisamente en la integración, porque supone un ahorro de costes significativo”.

Es un proyecto a largo plazo (30 años), que durante su recorrido dará empleo y fijará población en el municipio de Ansó.

 

EL FUTURO DE LA BIOMASA FORESTAL

COSE insiste en que existe en España una enorme disponibilidad del recurso, sin que actualmente se esté utilizando para otro uso.

El fomento de la implantación de calderas de biomasa es creciente y progresa la concienciación social e institucional en torno al uso de las energías renovables. La biomasa ya no se ve como algo extraño. A juicio de la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España, urge resolver problemas críticos como el marco legal, la fiscalidad, estimular la demanda con garantías en el suministro, la financiación de los proyectos, la promoción de calderas o el asociacionismo forestal de cara a organizar la oferta, entre otros.

La oportunidad económica, ambiental y social es evidente frente a la crisis territorial y energética:

  • Abundancia de materia prima en los bosques españoles (5-10 Mt según distintas fuentes) cuyo aprovechamiento sanea las masas forestales, pero sólo desarrollará su potencial si recibe los apoyos adecuados a nivel monte
  • Creación de empleo y desarrollo en el entorno rural
  • Reducción de la factura y dependencia energética exterior (6.500 M$ y 1,5 M TEP)
  • Precio de la energía calorífica muy competitiva (entre 0,041 y 0,046€/Kwh frente a los 0,066€/Kwh del propano, 0,059€/Kwh del gas natural ó 0,0895€/Kwh del gasóleo)

 

 

Una economía circular, que no sólo requiere una materia prima sino que también aprovecha los restos de otros tratamientos, tanto del monte como de la industria, cumple con la bio economía, porque se basa en un recurso natural e inagotable, de proximidad, que genera bio productos y favorece la bio diversidad.

1 Kg de Biomasa genera 3.500 Kcal

1 Litro de Gasolina proporciona 10.000 Kcal

Cuando desechamos 3 Kg de biomasa, desaprovechamos el equivalente a 1 Litro de gasolina


COSE publica unas recomendaciones para ser un buen recolector de setas

La Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España (COSE) ha editado la guía “Recomendaciones básicas para ser un buen recolector de setas”, dentro de su Proyecto MicoPlus: Conservación y uso sostenible del recurso micológico como fuente de riqueza.

COSE - RECOMENDACIONES BASICAS PARA SER UN BUEN RECOLECTOR DE SETAS -Proyecto_MicoPlus

Ante la creciente demanda de setas por parte de la sociedad, que pone en peligro su regeneración y el futuro de este aprovechamiento forestal si no se utilizan buenas prácticas, nació esta iniciativa, que da respuesta a la acuciante necesidad de ordenar el aprovechamiento micológico y controlar la carga recolectora en los montes privados.

COSE, junto a FAFCYLE –Federación de Asociaciones Forestales de Castilla y León- han desarrollado a lo largo del año 2016 el proyecto MicoPlus, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad y del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, para impulsar la gestión forestal a través del aprovechamiento de las setas y poner en valor este recurso sin perjudicar el entorno natural, haciendo de él un motor económico para las zonas rurales.

Basándose en el reconocimiento del Código Civil y en el artículo 36 de la Ley básica de Montes, que dice que el titular del monte será en todos los casos el propietario de los recursos forestales producidos en él, incluidos frutos espontáneos, y que tendrá derecho a su aprovechamiento, junto a otras legislaciones de carácter autonómico que equiparan el aprovechamiento de hongos silvestres con el resto de recursos forestales como la madera, leña, biomasa forestal, pastos, resina, corcho, etc., se han sumado fincas forestales con reserva de aprovechamiento micológico en numerosas provincias creándose acotados micológicos.

 

 

El “acto de reserva” del aprovechamiento significa que el titular del monte no consiente la recolección libre ni gratuita en ningún caso o en los supuestos que él considere, para lo cual será necesaria una autorización.

Esta reserva lleva consigo la obligatoriedad de informar del hecho, mediante señales o tablillas en las zonas de mayor visibilidad y a lo largo de todo el perímetro, como pueden ser los principales accesos a la finca.

Éste sería el primer paso hacia la regulación.

 

 

Durante el pasado año se han desarrollado actividades orientadas a promover las buenas prácticas entre los recolectores, a incorporar a los propietarios forestales a la gestión del aprovechamiento micológico y a mejorar la formación en este ámbito.

En este contexto, COSE organizó jornadas informativas con propietarios particulares que tenían necesidad de poner freno a la recolección abusiva durante los meses que dura la campaña setera, y llevó a cabo acciones de divulgación de buenas prácticas para tener un comportamiento adecuado en el monte y no agotar este recurso, como la edición de una guía de “Recomendaciones básicas para ser un buen recolector de setas”, que está disponible en las webs de COSE y FAFCYLE, y que se puede descargar en este enlace.

El empleo de métodos agresivos perjudica la regeneración del hongo para el ciclo siguiente. Su extracción indiscriminada, las basuras vertidas y el acceso incontrolado de gente no autorizada a las fincas son las principales preocupaciones del propietario forestal.

El primer municipio donde se puso en marcha el proyecto MicoPlus fue en Ojos Albos, en Ávila, a través de su Comunidad de Parceleros; una sociedad formada por más de 200 pequeños propietarios privados del propio municipio abulense, donde se ha constituido un único acotado con todas las fincas de dicha Comunidad.

Con el Ayuntamiento y los propietarios forestales de La Torre del Valle, en Zamora, se celebraron los días 25 y 26 de noviembre las Primeras Jornadas Micológicas, con una excepcional acogida de los vecinos del municipio, que vieron con agrado la utilidad de unas sesiones formativas a cargo de la Asociación Micológica de Benavente para conocer el gran potencial micológico de su zona y reconocer las especies existentes. Los propietarios mostraron interés en la posibilidad de crear un acotado micológico con los montes de gestión privada del Ayuntamiento y vecinos.

 

 

También se han registrado fincas reservadas de aprovechamiento micológico en la Región de Murcia.

Además se realizó un interesante curso de micoselvicultura en el edificio PRAE de Valladolid, el día 19 de diciembre, a cargo de prestigiosos profesores de la Universidad de Valladolid (UVA), con el objetivo de transferir conocimiento y dar formación a técnicos y gestores de montes sobre esta novedosa forma de selvicultura orientada a la gestión del recurso micológico para aumentar y mejorar las producciones de setas y trufas.

D. Juan Andrés Oria de Rueda Salgueiro, Catedrático de Micología de la UVA, hizo una introducción general a la micología, expuso unas recomendaciones prácticas sobre la planta micorrizada de vivero y sobre su implatación en el terreno y ofreció unas nociones básicas sobre micosilvicultura en quercineas truferas.

D. Pablo Pinto, Profesor de la UVA, habló de micoselvicultura en matorrales en Castilla y León y su interrelación con otros aprovechamientos forestales del monte, con estimación de producciones.

Y para finalizar D. Antonio Rodríguez Martín, Jefe de la Sección 2ª del Servicio Territorial de Medio Ambiente de Zamora, expuso la micosilvicultura en robledales y en pinares implantados en la PAC y planteó la compatibilidad de este recurso con el aprovechamiento de resinas y la obtención de piña.

Como colofón al proyecto, se va a dar soporte técnico para la creación de una lonja municipal de setas, la primera en España, en un municipio de Ávila con mucha tradición setera y que apuesta fuertemente por este recurso, para que la riqueza generada por las setas permanezca en los pueblos donde se obtiene y se le pueda dar el mayor valor añadido al producto sin que se vaya a otros lugares, circulando generalmente en economía sumergida.

En todas las actividades se ha hecho partícipes no sólo a los propietarios forestales sino a todos aquellos agentes implicados en el tema, para poder abordarlo de forma integral, como son Universidades, Agentes Medioambientales, Agentes de la Guardia Civil y del Seprona, Dirección General del Medio Natural y Técnicos de los Servicios Territoriales, Diputaciones y Asociaciones Micológicas. Ellos han intervenido en diferentes jornadas y han demostrado que es muy positiva la existencia de estos encuentros, con el fin de fomentar el diálogo y el entendimiento entre los que forman parte de la cadena de valor del recurso.
Este proyecto no ha sido más que el inicio de todo un cambio en la forma de entender la gestión del recurso micológico y su protección.

 


30 Años de Asociación de Forestalistas de Alava

La Asociación de Forestalistas de Alava, ARABA, cumplió 30 años en 2016. Con motivo de esta importante efeméride, organizó y celebró en Amurrio sus primeras Jornadas Forestales, como parte de un magno evento que se desarrolló en Euskadi de 15 a 23 de Octubre: la 2ª Semana de la Madera, organizada por Baskegur.

Corría el año 1986 cuando una treintena de personas se lanzaron a la aventura de agruparse y defender los intereses de los forestalistas ante la Administración y otras entidades. Sus primeros presidentes fueron Iñaki Gancedo y Alberto Ibárrola, a quienes la Asociación debe en gran parte todo lo que ha llegado a representar y realizar. Actualmente preside la Asociación ARABA Iñigo Mínguez, escudado por la gerente de la organización, Amelia Uría.

La Asociación se ha desarrollado, hasta llegar a tener a fecha de hoy casi 500 Socios, que reúnen casi 13.000 hectáreas; aproximadamente un 40% de la superficie arbolada en producción de Alava. “Lo que parecía iba a ser sólo la reunión de un grupo de amigos y conocidos en torno al mundo forestal, ha ido tomando fuerza –comenta el Presidente de ARABA-. Actualmente tenemos muchos retos por superar, y para lograrlo es clave que siga existiendo esta Asociación”.

La Asociación ARABA está integrada en BASKEGUR –Asociación de la Madera de Euskadi-, y en la Confederación de Forestalistas del País Vasco, a través de la cual forma parte de la COSE –Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España-, de la USSE –Unión de Selvicultores del Sur de Europa-, y PEFC Euskadi.

Entre otras acciones, la Asociación de Forestalistas de Alava está llevando a cabo, junto al Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Alava, iniciativas de investigación para introducción de nuevas semillas y el control de las plagas y de sus riesgos para el medio ambiente, de asesoramiento técnico a los Socios y de estudio de mercados para la madera que se extrae del monte; no sólo para carpintería o mueble, sino como combustible y también para la construcción e incluso en el sector textil.

En la Asociación toma fuerza la conciencia de que la mitigación del cambio climático es una gran oportunidad para todo el sector. “Los bosques juegan un papel muy importante en la retención de CO2 –remarca Iñigo Mínguez-. Queremos poner en valor esta realidad ante todas las instituciones”. También dentro del marco del respeto y la preservación del medio ambiente, la Asociación ARABA continúa trabajando en la promoción e implantación del certificado PEFC de gestión forestal sostenible; un sello que garantiza que “se están haciendo bien las cosas dentro del mundo forestal”.

De cara al futuro, la Asociación de Forestalistas de Alava aspira a seguir creciendo, a prestar más y mejores servicios a sus Asociados y a continuar trabajando de forma colectiva para concienciar a la sociedad de lo importante que es el bosque que le rodea. Todo ello cuidando y profundizando en la comunicación con las administraciones de Euskadi, España y Europa, “para transmitirles nuestras inquietudes y necesidades”. En concreto, preocupa en ARABA el desarrollo que puedan ir teniendo las políticas agrarias y también urbanísticas, que “en general no juegan a nuestro favor”, considera Iñigo Mínguez. Por ello, la Asociación trata de incrementar su presencia a la hora de elaborar los planes de gestión de ordenación urbana, los planes territoriales sectoriales o las directrices de ordenación del territorio. “El sector forestal tiene que estar presente y participar en estas decisiones”.

Agente crucial en el futuro del paisaje, de la economía rural y del entorno de las urbes y municipios alaveses, la Asociación de Forestalistas de Alava basa su trabajo en la gestión y el desarrollo sostenible, esto es, “poder evolucionar de una manera equilibrada, garantizado que las generaciones venideras puedan tener y disfrutar lo que hoy tenemos nosotros –concluye Iñigo Mínguez-. El largo plazo que marca la disposición del recurso de la madera demuestra a la sociedad que el forestalista no sólo piensa en el presente, sino también en los que vienen tras nosotros. Sin olvidar que para disfrutar un medio ambiente, debemos preservar y potenciar una actividad económica y social en el sector primario”.


COSE hace balance de su gestión en 2016

El día a día de COSE -Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España- es trabajar por estimular la incorporación de nuevos propietarios privados a las asociaciones forestales territoriales que la integran y animarles a gestionar su monte. Quien puede gestionar un monte es quien conoce ese territorio; sabe mejor que nadie lo que tiene entre manos.

A continuación, mostramos las principales acciones que COSE ha desarrollado a lo largo de 2016.


COSE en el CONAMA: “Podemos convertir el territorio en oportunidades para generar empleo y riqueza”

COSE -Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España-, ha participado en la mesa de trabajo “Productos forestales no maderables: construyendo otras cadenas de valor desde el bosque”, dentro del CONAMA 2016 -Congreso Nacional del Medioambiente-, celebrada el pasado 29 de noviembre, y coordinada por el Colegio de Ingenieros de Montes.

Patricia Gómez Agrela, gerente de COSE, ha debatido sobre la materia con otras personalidades del sector y representantes de sindicatos, instituciones y de la Universidad. “Podemos convertir el territorio en oportunidades para generar empleo y riqueza a través de los recursos que están infrautilizados en el monte, buscando la compatibilidad de los diferentes aprovechamientos -señaló-. Somos un país rico en recursos, pero el activo son las personas capaces de movilizarlos: los selvicultores, productores, emprendedores…”

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Las setas tienen dueño

El micológico es un sector desorganizado, con una alta presión recolectora y una actividad incontrolada, que se mueve en la ilegalidad.

Los selvicultores españoles reclaman que se reconozca que las setas tienen dueño, que no es otro que el propietario del monte. Así lo recogen la Ley Básica de Montes y el Código Civil.


COSE presenta su proyecto MicoPlus en la comarca de Gúdar-Javalambre

MicoPlus es un proyecto de la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España –COSE-, cuyo objetivo es avanzar en la regulación del aprovechamiento micológico y su comercialización a través de una iniciativa pionera basada en la organización de los propietarios forestales para gestionar colectivamente zonas acotadas de aprovechamiento micológico regulado mediante sistemas de permisos de recolección y puesta en marcha de un contrato tipo agroalimentario de hongos silvestres homologado por el MAPAMA, con el fin de conservar los montes mediante la puesta en valor de sus productos sin agotar los recursos naturales.

COSE tuvo la oportunidad de presentar esta iniciativa en la primera Feria-Seminario sobre Micología en el municipio de Gúdar (Teruel), celebrada este pasado fin de semana.

“Es muy importante conocer los recursos que tenemos y, ante todo, respetarlos –señaló Alberto Izquierdo, Alcalde de Gúdar y Vicepresidente de la Comarca Gúdar Javalambre, en la presentación de las jornadas técnicas de este evento-. En esa convivencia inevitable entre el medio rural y las personas que allí habitan con las personas que lo visitan”.

 

De izquierda a derecha Patricia Gómez Agrela, gerente de COSE, Alberto Izquierdo, Alcalde de Gúdar, e Ignacio Pérez-Soba, Decano del Colegio de Ingenieros de Montes de Aragón.

 

Las setas importan e interesan mucho a quienes habitan y a quienes visitan esta comarca. La clave y la base del futuro del recurso micológico son el respeto a la propiedad y las buenas prácticas en su recolección.

“El monte y sus recursos no están ahí por casualidad –remarcó Alberto Izquierdo-. Están ahí cuando vamos porque las personas que habitan en sus pueblos cuidan de él y lo gestionan. Lo único que se pide a quien visita el monte es que lo respete. Nadie rechaza que se visite el monte, queremos que la gente visite los pueblos y su entorno, pero es fundamental que entre todos lo cuidemos, para que siempre esté ahí, ofreciéndonos todo lo que tiene, que es mucho”.

Ignacio Pérez-Soba, Decano del Colegio de Ingenieros de Montes de Aragón, habló a los asistentes a la feria-seminario sobre la propiedad de las setas, desde el punto de vista jurídico. Apuntó la circunstancia de que “puede haber aprovechamiento libre de bienes que, en principio, se desarrollan sobre terrenos ajenos”. En plena comarca de Gúdar-Javalambre, Pérez-Soba hizo un repaso de la normativa aragonesa sobre el aprovechamiento micológico. Y aludió especialmente al decreto de 2014 sobre recogida de setas, vinculado a la Ley de Montes de Aragón.

Tras exponer las virtudes y carencias de esta normativa, el Decano del Colegio de Ingenieros de Montes de Aragón planteó la necesidad de habilitar una línea de fomento de la micología forestal, bajo la convicción de que “los montes tienen que ser productores de bienes y servicios, y esa es la mejor manera de que estén bien defendidos”.

 

 

Ignacio Pérez-Soba aboga por que el monte genere para la población más cercana unos bienes tangibles; de tal manera que ellos vean, a su vez, que obtienen algo concreto del monte, y lo vean como algo propio. No sólo como algo de lo que disfrutar. En este planteamiento, el recurso micológico es un paradigma, y una actividad cada año más importante para muchos municipios del mundo rural. “En ese aspecto, la normativa aragonesa no dice nada –concluyó el ponente-. Queda abierta la posibilidad de que el Gobierno tome la iniciativa de impulsar a la sociedad civil y a las autoridades locales en la regulación, la profesionalización y clarificación del sector”.

“Queremos poner en marcha la puesta en valor del recurso micológico”, afirmó Patricia Gómez Agrela, gerente de COSE –Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España-. “El propietario forestal, que es el dueño de las setas, no puede quedar fuera de la cadena de valor”.

La seta es un recurso muy apreciado, tiene mucho valor en el mercado, pero “la riqueza que genera no revierte casi nunca en el propietario forestal ni en los municipios donde se produce”.

COSE está trabajando para que el propietario se pueda incorporar a esa cadena de valor, y para que las setas formen parte del motor económico de muchas zonas rurales. La comercialización de este recurso sigue siendo “opaca”, y COSE aboga por una trazabilidad, “necesaria para asegurar la seguridad alimentaria” y también para poner las bases fiscales de las transacciones que se llevan a cabo con las setas. “Queremos transparencia, para alcanzar un sector saneado, del que todos nos podamos beneficiar”, concluyó Patricia Gómez.

Ambos ponentes coincidieron en la necesidad de regular este aprovechamiento forestal, para conservar el recurso y también defender los derechos de los propietarios.


Iván Fernández, Presidente de PROFOAS: “El minifundismo deriva en abandono del monte”

El minifundismo, como estructura principal de la propiedad, es un problema clave para el sector forestal asturiano.

La superficie media que posee un propietario forestal privado en Asturias es una hectárea. Muchas parcelas tienen media hectárea, 300 ó 400 áreas, no más. Aunque lleguen a ser de cinco o seis hectáreas, la explotación de los recursos y aprovechamientos es muy complicada.

Por ello PROFOAS –Asociación de Propietarios Forestales de Asturias-, organización integrada en COSE, fomenta el asociacionismo y la concentración parcelaria, con el fin de sumar terrenos de 30 a 40 ha que, a los ojos de la Administración, son unidades mínimas y viables de explotación, que al menos cobrarían a la hora de hacer una corta, recibirían al ganado para pastar y verían mejoradas sus accesos e infraestructuras.

En los montes asturianos, los pequeños propietarios tienen muchos problemas para desarrollar su trabajo. Aunque mejoran poco a poco las infraestructuras, las concentraciones parcelarias son insuficientes y las transmisiones patrimoniales, de padres a hijos, son muy onerosas (se paga por encima del propio valor de mercado).

Asimismo, sería deseable que los ayuntamientos cedieran a los selvicultores los terrenos que en su día fueron expropiados, para poder gestionarlos de forma comunal, generando riqueza mediante plantaciones adecuadas (eucalipto, frondosas, pinaster, etc.), en coordinación con los técnicos de la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente.

Iván Fernández, Presidente de PROFOAS

“Los ingenieros y peritos forestales tienen que hacer gestión –opina Iván Castaño Fernández, Presidente de la Asociación de Propietarios Forestales de Asturias (PROFOAS)-. Para tener unos montes ordenados y, finalmente, obtener un beneficio”.

“Muchas personas renuncian a su propiedad –señala Juan Peláez Pérez, propietario forestal de Castropol-, agudizando el abandono del medio rural”. Quien desea conocer su finca se ve obligado a realizar un desbroce importante, para después buscar su parcela; todo ello sin aprovechamiento alguno”.

A todo ello se suma la descapitalización de los ayuntamientos y la falta de subvenciones, como sí tiene la ganadería, “aunque somos nosotros quienes recogemos el CO2 y saneamos el aire con nuestras plantaciones”, remarca Juan Peláez.

“Solicitamos que cuando un propietario adquiere una parcela colindante con la suya, se le exima del impuesto de transmisiones, como se hace en Galicia”, apunta Félix López Cuervo, Vicepresidente de PROFOAS.

“El minifundismo deriva en abandono –sentencia Iván Castaño-. El monte deja de ser productivo para ser improductivo, y una amenaza de incendio”.

 El peso de la crisis

Venimos de una época de crisis económica, que en Asturias comenzó en 2008. Durante seis años desaparecieron en torno al 60% de los puestos de trabajo en el sector forestal del Principado. Multitud de empresas cerraron y los propietarios forestales privados quedaron indefensos, ya que en varios años no fueron convocadas las ayudas de la Administración.

La crisis también barrió a muchos pequeños aserraderos, que eran foco de demanda de la madera extraída del monte. La recuperación de este tejido empresarial podría ser parte de la solución para un sector que no termina de levantar cabeza.

Antiguamente la parte del monte que correspondía a una unidad familiar era “su banco”. Cuando se necesitaba un capital se cortaba madera y se llevaba al aserradero del pueblo o de la villa, donde estaba asegurado el cobro.

“Hoy gana la industria, gana la pastera, gana el aserradero, gana el transporte… Y lo que queda, para el propietario forestal. Hagámoslo al revés –reclama PROFOAS-. Que gane el propietario y, lo que quede, para que ganen también los demás. Que la materia prima es del propietario. Este es el único sector en el que la materia prima no está reconocida”.

 La amenaza del goniptero

Actualmente, el tipo de cultivo que mayor auge tiene es el del eucalipto. Por su demanda y por tratarse de una especie de crecimiento rápido. El sector ve de nuevo amenazada su prosperidad; en esta ocasión debido al goniptero; un escarabajo que come la hoja adulta del eucalipto y resulta difícil de combatir.

“Combatimos el goniptero mediante lucha biológica, con una mosca que esteriliza la larva del escarabajo, o a través de la colocación de látex en los árboles –explica Félix López Cuervo, Vicepresidente de PROFOAS-. Con insecticida es más complicado; algunos no están permitidos, y desde el suelo el efecto de nuestro ataque es deficiente, debido a la dificultad de tránsito y acceso al monte”. ENCE, ASPAPEL y los propietarios forestales combaten unidos esta plaga.

A pesar de todo, desde PROFOAS animamos a las nuevas generaciones que se ocupen de sus parcelas y del monte asturiano, en general. “El apego al monte se diluye, la rentabilidad es mínima y los problemas, como queda dicho, graves y acuciantes –concluye Iván Castaño-. Tampoco percibimos por parte de la sociedad reconocimiento a nuestra labor de gestión y preservación del monte. Pero, frente a la desilusión y el desánimo, en PROFOAS optamos por trabajar y seguir reivindicando lo que el monte de Asturias necesita y requiere para pervivir y prosperar. Porque si se gestionara bien, podría dar mucho empleo y mucha riqueza, recuperando personas y familias para los pueblos y el medio rural en general”.